El Inicio de una Labor

        La DISCIPLINA es requisito indispensable en educación, pero debe presentarse en forma de normas de conducta POSITIVAS y adecuadas. Sin embargo, es muy habitual que no se consigan los resultados deseados, y suele ser porque confundimos la disciplina con el castigo.  La disciplina POSITIVA es enseñar  a desarrollar y a utilizar el auto-control y el buen criterio a través de habilidades. Con el castigo se pretende que los niños se arrepientan de haberse portado mal, se basa en la creencia de que si los niños sufren por haberse comportado mal, la próxima vez se lo pensarán dos veces. ¿Quién tuvo la loca idea de que para que un niño se porte bien primero tiene que pasarlo mal? 

Reprimir y castigar no es la solución, se requiere del trabajo sincrónico familia-escuela-comunidad, de ahí la importancia de acudir a algunas teorías psicológicas y pedagógicas que permitan dar mayor claridad a esta situación.
Las habilidades y valores sociales requeridos por el individuo para una sana convivencia se adquieren en la familia, es ésta el principal soporte para que desde los primeros años de vida se adquieran pautas adecuadas de comportamiento que posibiliten interacciones sociales y resolución de conflictos de manera asertiva.

La disciplina positiva está basada en la cooperación, en el respeto mutuo y en compartir responsabilidades lo que hace más efectiva la convivencia diaria que en una disciplina donde prevalezca el control absoluto o la falta de éste.

La disciplina positiva brinda a los padres y educadores las herramientas para guiar a sus niños
en forma positiva y efectiva.

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