¿Se lo haces a tu hijo? ¿Y a tus padres o suegros?…

Alguien te lo ha hecho a ti seguro.

Esos momentos en los que tu hijo se lanza a hablar con alguien (con quien tú eras protagonista en ese momento o de quien dependía una situación importante) y “amenaza” con ser indiscreto, ponerse pesado preguntando o, incluso, dejarte en evidencia… y tú REACCIONAS con un: “Anda hijo calla, no seas pesao, que el señor tiene prisa” (mientras por dentro piensas: “no demuestres ser más calmado (o más sociable, o con menos reparos para salir de dudas…) que yo, porque me dejas en ridículo y mi ego baja a la altura de la más baja de las bajas autoestimas”).

O cuando el abuelo te acompaña a un recado, a un banco, a una oficina, consulta médica o paseo y, tras escuchar tu conversación  (pacientemente desde tu retaguardia, porque le has ido dejado a un lado…) hace amago de intervenir y/u opinar sobre el tema (de interés general) y para el que seguro tiene alguna experiencia personal que contar y aportar (que eso es un grado), tú REACCIONAS con un: “Bueno, muchas gracias por todo, hasta otro día. Vamos Papá, ¡Ay! Jajaja… (Mientras pones al señor tu mejor gesto de “pobre, ya no sabe lo que dice…”).

 

Pues el hijo y el abuelo LO NOTAN.

Pero aceptan tanto a  ti como a tu forma de actuar y, además, van TOMANDO DECISIONES, COPIANDO PATRONES Y ELABORANDO CREENCIAS SOBRE CÓMO ACTUAR ellos las próximas veces para evitar sentir eso que les duele dentro (el menosprecio de aquel a quien más aman, tú).

Y si el que está tomando decisiones es tu hijo ¡CUIDADO! porque podría arrastrarlas hasta la edad adulta incluso sabiendo que el peligro ya no existe porque la situación no es la misma. Pasa que entonces deberá revisar y actualizar esas creencias, pero no siempre se es consciente ni resulta muy fácil. Lo que puedes tener seguro es que REPETIRÁ con mucha probabilidad, lo que han hecho con él… y tú algún día serás “el abuelo”. Mira a ver…

¿Quieres alguna idea  alternativa RESPETUOSA?

Con tu hijo:

Conecta con tu mirada y honestidad emocional y usa mensajes como: “Veo que tienes muchas preguntas para hacer a mi amigo y que él tiene prisa, ¿Quieres preguntarme cosas a mi mientras seguimos caminando?”

Con el abuelo:

Haz lo que te gustaría que hicieran contigo. Recuerda aquel cuento en el que un hombre echa de casa a su padre anciano porque no soporta sus manías de viejo y, mientras duda si darle una manta o no para que duerma en la calle, su hijo menor le dice: “Dale solo media, la otra mitad la necesitaré yo cuando te eche a ti dentro de un tiempo

 

Te lo han hecho cuando eras pequeño seguro.

Te han apartado de tu curiosidad, de tus ganas de relación social, de tu conexión con otros humanos, y lo han hecho desde el menosprecio y la infravaloración (¿Será por eso que ahora eres inseguro debajo de esa armadura que te has puesto?) ¿Quieres que tu hijo crezca inseguro porque decides apartarle y decirle? “ ¡Venga! Calla ya hombre, no seas pesao, siempre preguntando  tonterías”

¿Se lo haces a tu hijo? ¿Y a tus padres o suegros?

¿Se lo haces a tu hijo? ¿Y a tus padres o suegros?

Si lo haces es normal porque lo has aprendido a hacer y aún tienes que devolver ese dolor al aire, hasta que lo revises y gestiones. De momento ten COMPASIÓN por ti mismo (no es pena ni lástima, es compasión: COMprensión y PASIÓN) y por cómo en la vida te has ido haciendo como eres hoy.

Quiérete, perdónate, entonces podrás querer, aceptar y acompañar al hijo y al abuelo.

Un abrazo,

Virginia García. “Contigo Desenredo”

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