“..Que sí, que sí, ¡¡que me dejes en paz!”

(le dice una adolescente a su madre cuando esta le recuerda hacer los trabajos de clase antes de la hora de ir a su cita con el oculista).

¿¿Qué responde su madre??... 2 opciones:

1ª/ la más habitual: cuando la madre se lo toma como algo personal, no tiene en cuenta la etapa de desarrollo de la chica, se preocupa más por conseguir obediencia y marcar su autoridad antes que de mantener sana su conexión, la que decide entrar en una lucha de poder:

“¿Cómo que te deje en paz? ¡A mi no me hables así que soy tu madre! A ver si ahora resulta que ya eres tan mayor para saber organizarte tú!! no fuera malo!! porque vamos… y como no lo tengas hecho yo no te llevo a la consulta, a ver cómo lo haces, tanto que sabes!! …si después tienes la vista peor te jorobas, por lista!  No voy a estar yo aquí siempre pendiente de todo lo vuestro, abandonándome yo, para que después me vengas con “Déjame en Paz”… en paz te voy a dejar, pero para siempre!!”

y la otra…

2ª/ la de respeto mutuo: cuando esa madre sí conoce las característicasde la etapa que está pasando su hija y sabe que lo mejor que ella puede hacer es acompañarla a pasar el proceso, cuando no se lo toma como algo personal sino como una necesidad de la chica de auto-afirmarse a la vez que pide independencia y confianza para demostrar que, a veces, ya no necesita que le estén diciendo lo que tiene que hacer, esa madre que sabe que, si su hija se equivoca (y no hace el trabajo a tiempo) necesitará alguien cerca para analizar el error y enfocarse en soluciones:

“Está bien, entiendo que no me necesitas ahora. Estaré lista a las 6 menos cuarto para llevarte a la consulta”

…y se mantiene tranquila ayudando así a su hija a: Recuperar su calma; sentirse capaz y que confían tanto en ella como en sus habilidades; Saber que la tiene disponible (que no “a disposición”) cuando lo requiera de forma respetuosa; Experimentar el resultado de sus propias decisiones (si no hace las tareas ahora las tendrá que hacer tarde, cansada, o no hacerlas con las consecuencias que ello derive) sin añadir la madre por ello más vergüenza o culpa que la que propia situación genera (consecuencia, no castigo)…

El 2º ejemplo es una madre que ha aprendido a practicar la Disciplina Positiva para convivir con sus hijos ADOLescentes EFERVescentes.

¿Te apetece a ti aprender? Puedo enseñarte. 

Un padre capacitado es un padre al 100%

Conexión antes de Corrección

X