/  ADOLescentes EFERVescentes   /  ¿Educas con pasteles o con peras?

¿Educas con pasteles o con peras?

 ¿Alabas o Alientas?

Al  principio de  los talleres de educación respetuosa siempre trazamos un “mapa” que nos indica dónde estamos, en la educación de nuestros hijos o alumnos, y a dónde queremos llegar. Para definir a dónde queremos llegar imaginamos a esos niños o adolescentes de hoy dentro de 30 años y visualizamos las características que tienen siendo adultos. Encontramos adjetivos y habilidades como:

EMPÁTICOS, RESPONSABLES, AUTÓNOMOS, CON ALTA ESTIMA DE SÍ MISMOS, CARIÑOSOS, ALEGRES, INDEPENDIENTES, CRÍTICOS, SALUDABLES, EQUILIBRADOS EMOCIONALMENTE, ASERTIVOS… Y muy guapos! claro que sí!.. en definitiva, les “vemos” FELICES, plenos.

     El trabajo empieza a partir de esa lista de “deseos” cuando reflexionamos y nos damos cuenta de que, con lo que hacemos a diario, no nos estamos enfocando en esos resultados.

Sí, será cuando gestionemos cada reto (rutinas, peleas de hermanos, desobediencia, gritos, falta de interés, no colaborar…) en POSITIVO cuando estemos dirigiendo el esfuerzo hacia el DESARROLLO DE ESAS HABILIDADES DE VIDA que nos gustaría ver en ellos el día de mañana.

¿Cuál es tu reacción ante un resultado de tu hijo o alumno? ¿Y ante el esfuerzo realizado para alcanzar ese resultado? ¿Juzgas y “esperas de él” o reconoces y empoderas?

     Hoy ponemos frente a frente el alabar (celebrar, aplaudir, halagar, adular, loar, exaltar, ovacionar) y el alentar (impulsar, animar, levantar, reanimar, vigorizar…).

Los dos tienen efectos a largo plazo que debemos conocer.
Vamos a ello.

Claro que a todos nos gusta y nos sienta bien que nos “echen una flor”, mas aquí nuestra labor es la de ver los efectos  a largo plazo que provoca en los niños o jóvenes el estar abusando de la entrega de pasteles.

Un grupo de padres y docentes, en mis talleres de Educación Respetuosa, analizó el asunto, dos voluntarios salieron a recibir, uno palabras de aliento y el otro alabanzas, y concluyeron  así:

“A largo plazo, ALABAR, provoca, entre otros efectos:

  • Vivir un amor condicionado: “Me quieren porque lo hago como les gusta”
  • Continua necesidad de aprobación: “Mira lo que hice ¿te gusta?”
  • Creencia de ser realmente único: “Soy su rey, a mi no me tose nadie” (Campeón, Princesa…)
  • Baja tolerancia a la frustración: “Porque la profe nueva no me dijo lo guapísimo que está mi dibujo”
  • Decepción adulta cuando se “desmonta la escena”: “No soy único ni el mejor. Sólo soy uno más y aún no me conozco” (…)”

Es curioso ver cómo las consecuencias que fueron encontrando son todas negativas para la persona que recibe las alabanzas, porque pueden sentarnos bien en el momento pero siempre nos invitan a tomar decisiones sobre nosotros mismos.

“A largo plazo, ALENTAR, provoca, entre otros efectos:

  • Mayor confianza en sí mismo: “Me siento capaz”
  • Empoderamiento: “Yo puedo decidir o probar sobre este asunto”
  • Vivir un amor In-condicional: “Me quieren a mi no a mis resultados”
  • Alta tolerancia a la frustración: “Aprendo de mis errores y sé que estoy acompañado”
  • Resiliencia: “Me levanto y vuelvo a intentarlo”
  • (…)”

¡Caramba! aspectos positivos que SÍ están en nuestra lista de “deseos”... Por aquí vamos mejor. Seguro.

¡El voluntario que recibía las frases alentadoras se negó a cambiárselas al que recibía alabanzas! jajaja… Por algo era.

¿Cómo te sientes cuando alguien te anima, apoya, alienta o empodera, cuándo muestran confianza en tí? Nos hace grandes, capaces y con menos tendencia a abandonar o sentirse incompetentes. Entonces hacemos las cosas bien por nosotros mismos, porque sabemos que así van bien, no por necesidad de la aprobación externa.  Nos auto-controlamos y somos plenos, FELICES.

Este análisis no es anti-alabanzas. Esto es una reflexión que invita a valorar: Aliento diario (peras, nutritivo) y, de vez en cuando, alabanzas (pasteles, perjudiciales en exceso).

Fíjate, imagina un caso en el que tu hijo o alumno cometa un error, se equivoque, ¿podrás darle pasteles? ¡es imposible! Lo que necesita y sí tiene cabida son las peras (tan ricas), las palabras que le animen y ayuden a valorar el esfuerzo, los intentos, necesita ALIENTO. En los buenos momentos y en los malos cabe el Aliento.

Te invito a fijarte en las fotos que acompañan este artículo para ver ejemplos de ALABANZAS y de ALIENTO.

¡A practicar todo el mundo!

 

Virginia García

Contigo Desenredo

Alentar, animar, empoderar, capacitar.

Alentar, animar, empoderar, capacitar.                                                                                                                                            

Cuidado con el exceso de dulces en educación, distorsionan la realidad sobre uno mismo.

Cuidado con el exceso de dulces en educación, distorsionan la realidad sobre uno mismo.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
X