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Gestión de las Emociones con Disciplina Positiva

¡Eso no es nada hombre!

¡No llores tanto  que exageras mucho!

¡Nada! ¡te enfurruñas por cualquier tontería!…

 

Vivimos en un momento socio-cultural en el que está mal visto  mostrar las emociones, en el que  recelamos de mostrarlas (especialmente las negativas como la pena, la frustración, la injusticia, la tristeza…) y por ello guiamos a nuestros hijos a hacer lo mismo: a que no muestren al público lo que consideramos “su vulnerabilidad”.

 
     Si el pequeño sale llorando de la escuela porque a él no le han puesto un gomet en la frente (…de esto ya hablaremos en otro momento) la abuela, el padre o la madre reaccionan quitando esa emoción de en medio, queriendo hacerla desaparecer por arte de magia, como quien pasa un cepillo para barrer el polvo que otro pisa, que deje de llorar por esa chorrada y distrayéndole con un “será que te portaste mal” o un “ya te daré yo uno en casa”.
 
Si en vez de 4 años tiene 15, y el disgusto es porque “ese chico” de 3º de la ESO hoy estaba en el recreo tonteando con otra, la reacción del adulto suele ser la misma: “Anda! que ya tendrás tiempo de amores, ahora lo que tienes que hacer es sacar bien el curso y ya!” o eso de “No te preocupes que los hay a cientos, y a cual peor!”
 
Lo mismo, NO ATENDEMOS LA EMOCIÓN.
 
Lo que sienten en ese momento es para ellos un PROBLEMA más gordo de lo que creemos. Es “su problema” pero somos nosotros los que les daremos ejemplo de si se ESCONDE Y SE NIEGA (y se amontona en la mochila de las emociones no gestionadas con la que cargarán toda su vida) o si se VALIDA Y SE GESTIONA (para avanzar con la mochila más ligera).
 
Fijaos en esto:
 
1- Caso del niño pre-escolar que llora por un gomet:
 
“Dime hijo ¿qué te pasa?”
“Que a mi no me pusieron un gomet de premio en la frente”
“ay, YA VEO que te sientes mal y estas triste”
“Sí, enfadado!!”
“Es NORMAL que te sientas así, te parece injusto que no te lo hayan dado y SIENTES RABIA”
“Sí, ¡yo quiero uno como ellos!” (Buahhhhhhhh!!!..)
“LO ENTIENDO. Cuando yo era pequeña también me gustaba que repartieran a todos igual las cosas chulas”
 
Después de VALIDAR su emoción como algo que todos podemos sentir cuando algo es injusto, de EMPATIZAR y de GESTIONARLA preguntándole ¿qué puedes hacer para sentirte mejor, qué puedo hacer para ayudarte, cómo se te ocurre que lo podemos solucionar? le habremos DADO EL CLARO EJEMPLO de cómo hacerlo la próxima vez y de cómo ACEPTAMOS lo que siente (eso es parte del amor INCONDICIONAL que se supone que le damos).
 
Y ahora, fijaos en esto otro:
2- Caso de la adolescente a la que su “chico” no atiende:
 
“Estás ENFADADA. ¿Qué te pasó?”
“Nada!!!” (porque le cuesta un poco más contártelo, pero si sabes que la atiendes y escuchas activamente lo hará)
“Supongo que algo en el instituto con los amigos o los profes, no?”
“Con los profes no”
“¿Alguien te ha DECEPCIONADO?”
“Pues sí!… encima con “esa” que es que yo la odio”
“Hablamos de ese chico que te gusta entonces…”
“Da igual porque no me hace ni caso, es todo una mierda!”
“Ya ENTIENDO. Se pasa fatal, es normal que te parezca todo una porquería y supongo que si pudieras elegir mañana ni irías a clase, no?”
“Sí”
“¿Te apetece hablar de ello un rato? Creo que juntas te sentirás mejor”
 
Sin imposiciones, sin marcar la forma de actuar, sin anular… sólo CONECTANDO para acompañar en la gestión.
 
Es el momento justo de mostrar la habilidad de gestionar para dejar RESUELTO.
Todos sabemos lo que supone llegar a adulto con carga desde la infancia y la adolescencia, sin haber sabido cómo entender o relativizar las vivencias y lo que generaban, más aún, las decisiones que nos iban haciendo tomar esas sensaciones a las que debíamos sobrevivir. Todas las emociones no gestionadas quedan en uno mismo generando un peso excesivo y llenando un vaso que, con cualquier situación extra, se puede desbordar, y que va en muchos casos  reflejándose en órganos y funciones vitales (somatizándose) provocando problemas de salud mental y física.
 
Os invito a conocer las herramientas respetuosas  para la gestión de emociones y conflictos que nos ofrece la Disciplina Positiva , a ponerlas en práctica para beneficio de vuestra familia y a mostrar a vuestros hijos cuán valiosa y eficaz es esa habilidad para crecer sanos y equilibrados.
 
Termino el artículo compartiendo con vosotros un ejemplo real en mi hogar:

Mi hijo menor tenía 6 años, jugaba en el salón con su hermano mayor. Yo estaba en el piso de arriba usando el secador de pelo y no oía lo que hacían.

Cuando le vi entrar en el baño cabizbajo paré el secador y me dijo con cara muy triste: “Mamá, mi hermano me molestó tanto que me enfadé y sentí ira… y la ira se hizo furia y quise romper un cristal y lo hice”

Entonces rompió a llorar desconsolado, soltando una mezcla de rabia por lo que le hizo su hermano y por no haber sabido gestionarlo de otra forma, por haber perdido la calma, nervios y miedo por lo que yo le pudiera decir o reclamar y tensión por todo ello unido a la preocupación de cuánto costaría un cristal nuevo.

¿Qué podía hacer yo? ¿Gritar y alterarme por que rompió un cristal? ¿reñirle y culparle entre amenazas e insultos?…

No. Eso no resuelve. Por muy grave que pueda parecer la situación lo primero es lo primero.

Voluntariamente él decidió venir a contármelo (eso ya es un éxito) y supo poner nombre a lo que iba sintiendo (incluso reconocer que una emoción puede ir “in crescendo” y transformarse: enfado-ira-furia), vino confiando en que yo iba a ESTAR disponible para dar pasos adelante JUNTOS, no para añadir más humillación y más culpa. Contaba CONMIGO para DESENREDAR ese ovillo.
Yo: “Ven. (Abrazo sincero). Me preocupa que te hayas cortado con el cristal”

Él: “No, no me corté”

Yo: “Me alegro que subieras y me lo cuentes. Te quiero.”

Él: “Es que me enfadé tanto que pensé en dar una patada al armario pequeño del aseo y se la di”

Yo: “Lo que me preocupa es que tú estés bien (mensaje de amor, el más importante que necesito que llegue para mantener sana nuestra relación) el cristal se cambiará. ¿Estás mejor? ¿quieres que bajemos juntos a verlo? Después también hablaremos con tu hermano, a ver qué se os ocurre para hacer la próxima vez que juguéis juntos y uno se empiece a quejar por las molestias del otro.”

Él: “Sí, vamos ahora… ¿Cuánto cuestan los cristales?”

Yo: “Poco, pero vamos a preguntar si lo cubre el seguro de la casa. Va a salir bien, verás. Oye… ¿dónde podrías dar una patada la próxima vez que estés cabreado y que sea algo que no se rompa?”

Él: “Pues… pisotones fuertes al suelo creo”

Yo: “Buena idea”

Con mis hijos este y otros casos demuestran que dándoles ejemplo de gestión y honestidad ellos aprenden a hacerlo y les sienta bien. Nos sienta bien a todos.

Respetemos la importancia que para ellos tiene lo que sienten en cada momento, es real y auténtico y no desaparece porque nosotros queramos.

Ayer una mamá le decía a su hijo de 6 meses de edad que salía sollozando de pediatría tras recibir las correspondientes vacunas: “Venga, venga, que no fue para tanto, ¡anda deja de llorar que ya nos vamos!  Vaya espectáculo de llantos”…

Un abrazo largo, sincero, empático y unas caricias tranquilas hubieran sido ideales  y más que suficientes. Validar y acompañar. Desde el minuto cero.

Estos conceptos y herramientas educativas son parte de los cursos y talleres de Disciplina Positiva para Padres y Educadores. ¿Te apetece conocer estas otras formas de educar en conexión con tus hijos?

 Gestión de las Emociones con Disciplina Positiva

 

Próximos talleres en UNQUERA, LLANES Y GIJÓN.

 

Contigo Desenredo

Virginia García

Aprende a validar sus emociones, a empatizar y conectar con tu hijo de manera que podáis mantener sana vuestra relación

Ayúdale a entender qué siente y qué puede hacer para estar mejor.

 

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