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Lo que trae la Navidad lo manejas tú. Mejor con Disciplina Positiva.

Llegamos a una época del año que, en nuestra cultura, supone arraigados cambios a diferentes niveles.

El origen está en celebrar el nacimiento de “Un tal Jesús” (por cierto, extraordinaria obra literaria para mi y que os recomiendo si queréis leer verdades más humanas y sencillas), un niño, después adolescente y finalmente hombre, que vivió su madurez dedicado a perseguir y defender la igualdad, la justicia, la colaboración, los valores humanos, la horizontalidad, el sentido de pertenencia… como cualquiera de los que nos dedicamos a divulgar la educación y las relaciones sociales respetuosas.

No me asusta sentirme a su par. No me asusta decirlo. Me enorgullece cuando a mis hijos (no bautizados en la fe cristiana) les hablo de ese personaje histórico, de lo que hizo y de lo que nos dejó en herencia: BONDAD entre los iguales, COMPASIÓN por los demás, AYUDA gratuita y, sobre todo, AMOR INCONDICIONAL.

Me asusta más ver cómo la institución de la iglesia ha utilizado sus fortalezas transformando estas habilidades en otras, muchas veces contrarias: lujos, jerarquías, autoritarismo, firmeza, poder…  y también me asusta ver cómo nosotros, los vecinos, nos dejamos llevar por vertientes consumistas y de apariencias para “sentir que pertenecemos” a esta sociedad y en esta fecha.

¿Cómo celebras tú la Navidad?

Raro sería que no hicieras el esfuerzo (mayor o menor según los pagos pendientes) de procurar varios paquetes con regalos a tus seres queridos, bajo un árbol decorado (que lo que simboliza es la búsqueda de prosperidad en las cosechas del año venidero) y alrededor de una mesa con buenas viandas y caldos.

Te invito a disfrutar desde la honradez, la sencillez, la cercanía. Nuestros  hijos no esperarían tantos regalos si no les hubiéramos enseñado a “pedirlos”.

¿Te has encontrado en situaciones parecidas a estas?:

  • Demasiados juguetes para un piso tan pequeño.
  • Juegos usados un par de veces y olvidados en un armario.
  • Riñas porque no usan lo que tienen y ya están pidiendo más.
  • Riñas porque lo  usaron… y ¡lo rompieron!
  • Amenazas como “es que no lo usáis, para el cumple no pidas más, eh!”
  • Rabia porque “se acabaron las pilas ¡otra vez!”
  • Peleas entre hermanos por la “propiedad” de los objetos.
  • Malestar y decepción por la mala calidad y el excesivo precio.

¿Os gustaría una Navidad en calma, disfrutando de lo recibido, habiendo comprado racionalmente y en justa medida?

Podéis hacerlo. Os invito a probar. Para esta ya será demasiado tarde, para las siguientes no.

Algunas veces, hablando con padres y educadores, llegamos a la conclusión de que

“montamos obras de teatro  tan grandes y complicadas (sin contar con los actores) que se nos acaba cayendo encima hasta el telón”

Podríamos reflexionar al final de estas fiestas acerca de “¿de qué me estoy quejando? y ¿tengo yo alguna responsabilidad en ello?” Esto nos daría muchas pistas de por dónde empezar a analizar y qué cambiar a positivo.

Por nuestro bien y por el de nuestros hijos, que será al final el BIEN DE NUESTRA SOCIEDAD.

“Ya, claro, en casa sí pero ¿y en las casas de tíos y abuelos?”…

Actúa con los recursos de la Disciplina Positiva: Asertividad (defiende vuestra decisión y házsela saber respetuosamente), conexión antes de corrección (una conversación a tiempo), acuerdos mutuos (reparto de los regalos, máximo de coste, máximo de tamaño…), desarrollar habilidades a largo plazo (podemos cambiar regalos-objeto por experiencias y vales: “vale x un paseo en bici cada domingo”) y, siempre, aprender de los errores (que siempre habrá alguno) así que Enfoque en soluciones (¿qué podemos hacer la próxima vez?)

     Con esto  no me queda más por ahora que desear que… ¡Nunca dejemos de desear! eso nos indicará que sigue latiendo un niño en nuestro interior, con sus cualidades de niño que son las que lo enriquecen y dan forma.

     Espero que estas fiestas (vacaciones para algunos) os traigan muchos buenos momentos de compartir y disfrutar de grandes y pequeños. Por favor, sed flexibles con ellos (los peques a veces no necesitan tanto protocolo y sí un poco más de pasarlo pipa en familia) y tened en cuenta sus necesidades (según su momento de desarrollo) , entonces os los habréis ganado.

¡Felices ratos!  ¡Felices relaciones sociales! ¡Feliz Año Nuevo!

y… retomando a ese tal Jesús, ¡Feliz Navidad!

Virginia García

Contigo Desenredo

Disciplina Positiva en Navidad

Disfrutando del Respeto Mutuo

Lo que trae la Navidad lo manejas tú. Mejor con Disciplina Positiva.

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