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Ruta, rutas, rutinas.

Acabado el tiempo de vacaciones escolares por la Semana Santa, es momento ya de “volver a la rutina”.… “Ayyy, por fin!!”   o “No! porfa, todavía no! Con lo bien que estábamos!”

Quizá ocurre que oímos las dos, una de boca de los padres o abuelos y la otra de boca de los más afectados, los hijos.

En época escolar procuramos cumplir con esto que tanto aconsejan  los pediatras: establecer RUTINAS,  pautas, horarios, plannings.. de todo!  Comidas, salidas, cursos, sueños… Ufff! ¿Procuramos rutinas? ¿o es que, al final, nos vemos envueltos en la pelea por cumplirlas?

“8:30 pm: baño,  pijama y cortarse las uñas / 9:00 pm: cena / 9:30 pm: cuento y a dormir”

Sólo con fijarnos en esta, del final del día, ya nos viene a la piel ese respingo por la sensación de estrés que nos causa (o causaba).

  • Que “el baño diario es para que se relaje”…(venga! echa la cabeza para atrás que luego dices que te pican los ojos con el champú! y estate quieto que no te puedo enjabonar los pies! ¿cómo que quema? si está templada! anda, vamos a salir ya que por ti te estarías ahí metida  dos horas aunque estuviera el agua helada!!)…  ¿Relajarse quien? ¿la madre, la hija, las dos o ninguna?!! Y encima “A DIARIO” que es lo recomendado!
  • Que “es bueno leer el cuento para que duerma tranquilo, pasemos un rato juntos y, además, para que vaya ampliando vocabulario y se inicie un buen hábito lector”… (Ah! ahora ya no hay cuento, hubieras espabilado a cenar lo que te puse y no hubieras perdido el tiempo protestando!  Jolín! ¿otra vez quieres el mismo? yo ya estoy harto de leer el mismo, ese es una chorrada hombre! si ese es de cuando tenías 3 años!!  ¡Deja de preguntar cosas e interrumpir hija! así no leo yo más, cállate y escucha el cuento anda!)… Bueno, pues…no sé si dormirá más tranquilo, no sé si ese rato juntos será muy enriquecedor, no sé si adquirirá hábito lector, lo que sí sé es que amplia su vocabulario con  ejemplos del tipo: “cómo amenazar”, “cómo menospreciar para que el otro se sienta como un trapito” y “3 maneras de protestar eficazmente”.
  • Este punto te lo reservo vacío para que puedas poner  tu propio ejemplo de rutina-pelea: …………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………..

Pero ¿no es la Disciplina Positiva la que también recomienda establecer rutinas?

Sí, es una de las herramientas que usamos, pero siempre la usamos a la vez que nos aseguramos de que cumpla los principios de D. Positiva: tener en cuenta los intereses del otro (tu hijo), validar sus sentimientos y aceptarlos, respetar su necesidad, la nuestra y la de la situación (para seguir siendo firmes y amables al  mismo tiempo) y, sobre todo, ser flexibles usando la coherencia y la lógica humanas.

Me explico: las rutinas ayudan a los niños a saber qué va a ocurrir, qué esperan de mi, cómo resuelvo esto igual que hice ayer, mantener una higiene alimentaria y del sueño, etc. Pero las establecemos JUNTOS y las vamos modificando según van cambiando las situaciones y necesidades de las partes implicadas.

A un bebé le viene bien bañarse tranquilo (de recién nacido tu madre aún no te grita), tomar teta y quedarse relajado dormido en su cuna (el resto de la casa hace silencio y respeta su sueño). Bien. De acuerdo. A mis hijos (de casi 8 y 12 años) durante el otoño-invierno les viene mejor darse una ducha cada 2 ó 3 días y a la vuelta del partido o de la playa (en verano sí todos los días porque tenemos que quitarnos sudor y/o arena). No es necesario ducharse a diario (y menos si ello conlleva pelea). En el caso de la comida: nos equivocamos de lleno cuando, desde bebé, les queremos marcar horarios ¿se te ha dormido tanta siesta? pues despiértalo! no va a estar sin merendar la criatura!   ¡¡¡Qué??!!  Si lo alteras no te quejes después de que las horas están trastocadas, que en las noches está inquieto… lo has provocado tú por intentar imponer un ritmo que no era el suyo.  ¿Y en vacaciones? pues lo que surja, relajarse y confiar en el proceso. Como todo. 😉

Bueno, que me refiero yo con esto a que, está bien tener una ruta prevista, algunas rutas alternativas preparadas por si acaso hay que tirar de flexibilidad y unas rutinas coherentes y cómodas, sobre todo, para ellos, nuestros hijos. Seguro que con el tiempo ellos nos lo agradecerán y nosotros, a nosotros mismos, más pensando en los malos ratos que nos hemos evitado y que hubieran servido, al final, para nada.

Feliz “vuelta a la rutina”… ¿podrás revisar las vuestras?

Compartes?? 😉

 

Está bien tener rutinas que decidamos juntos y vayamos modificando según la necesidad de la situación.

Rutinas que ayuden, no que lleven a peleas.

 

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